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Argentina 1993: La llamada de última hora que lanzó a Nicky Grist al estrellato como navegante.

COMO CAMBIÓ LA VIDA DE GRIST DESPUÉS UNA LLAMADA Y EL RALLY DE ARGENTINA

Tú sabes cómo es- o al menos como era antes-estás en tu casa pensando en un partido de golf y de repente el teléfono suena, así fue que estaba Nicky Grist una mañana de junio de 1993.

En esa época el galés había dejado de navegar a Malcom Wilson en el equipo Ford Q8 para pasarse a Toyota, donde logró un 4to lugar en el Rally Safari navegando a Mikael Ericsson, pero se pasó la mayor parte el año 1992 trabajando en temas de coordinación en el TTE (Toyota Team Europe). El año siguiente iba a cambiarse Mitsubishi Ralliart, lo que significaba navegar para Armin Schwarz en 7 rallys.

Así fue que una llamada telefónica le cambió la vida.

Nicky Grist sigue con el relato:

Eran las 9 de la mañana de un martes cuando mi manager Mike Greasley me llama, “Oye Nick, ¿te gustaría correr Argentina?”

Claro que si Mike, pero espera, ¿no que los reconocimientos ya empezaron?

Resulta que el navegante de Juha Kankkunen, Juha Piironen, acababa de sufrir una hemorragia cerebral.

Mike me dice: “Piiro está hospitalizado y Kankkunen quiere que vayas a Argentina y hagas los reconocimientos y el rally con él”

Le pregunté sobre mi contrato con Mitsubishi y Mike me dijo que ya había hablado con Andrew [Cowan, team manager de Mitsubishi Ralliart] y que me había conseguido un permiso de 6 semanas para hacer no sólo Argentina, sino que el Rally de Nueva Zelanda también.

Me dijo: “Tienes que empacar ahora mismo y estar listo, Toyota está buscando opciones de vuelo para que viajes hoy”

Me sentí aturdido, Mi esposa Shaz estaba en el trabajo.

La llamo y le digo: “Querida no me lo vas a creer: el pobre Juha Piironen sufrió una hemorragia y está hospitalizado, ¡Pero Kankkunen quiere que yo sea su navegante!

Ella me dijo: “Oh, esa es una fantástica noticia.”

Mike me vuelve a llamar pasado las 10am y me dice: “Nick, ya está todo coordinado, tienes el arreglo contractual para ir a Argentina y Nueva Zelanda. TTE ya coordinó los vuelos – sales del (aeropuerto de) Heathrow a las 2.15 pm a París, de ahí a Buenos Aires y luego a Córdoba donde alguien irá a recogerte”

¿Y los pasajes Mike?

“Anda al counter de Bristish Airways, ellos te los darán.”

Llamé a Shaz y le dije que quería ir a su trabajo a despedirme.

Tenía mi equipaje listo así que me subo al auto y parto a encontrarme con ella en el estacionamiento de su trabajo, la beso y la abrazo como despedida y listo, iba a estar fuera de casa las siguientes 6 semanas.

Llegó al aeropuerto, retiro mis pasajes y empiezo a mirarlos “Ok Londres a Paris, Ok y de Paris a Buenos Aires en primera clase de Aerolíneas Argentinas”, No lo podía creer, me había acostumbrado a viajar a todas partes en clase económica y de repente tenía en mis manos un boleto para viajar en primera clase, increíble.

Estaba tan emocionado que apenas dormí en el vuelo, alguien me recogió en Córdoba temprano en la mañana del día siguiente y me llevó hasta el Hotel Portal del Lago. Entro y ahí estaba Juha sentado en el área de recepción y el bar, con la mesa llena de tazas de expreso y un cenicero lleno de colillas de cigarrillo. A su lado había una pila de roadbooks y cuadernos de notas.

“Listo” me dice, “anda a prepararte, nos tenemos que ir…” Fui, me di una ducha corta, me puse mi equipo, coloqué las cosas en mi bolso y me subí al auto de recce. Miro el mapa y Juha me dice: “Lo revisé y me doy cuenta que podemos hacer todas las etapas dos veces”

Y eso fue lo que hicimos.

Había estado en el evento en 1992, cuando trabajé coordinando las asistencias para Toyota, así que tenía una idea general de la geografía. Pero había partes que no conocía. La largada del rally (en 1993) era al norte, en Tucumán, donde se corría una Super Especial. Nos llevaron por avión para correr la primera etapa, en la que fuimos los más rápidos.

“Jesucristo” Pensé, “¡Estoy liderando mi primer rally del Mundial!” Una semana antes estaba pensando en jugar golf porque no iba a tener otro rally en el próximo par de meses.

Después de eso condujimos unos 400 km e hicimos un par de etapas en nuestro camino de regreso a Carlos Paz, pero nunca perdimos el liderato. Las notas funcionaban y estaban bien para mí, eran como las notas descriptivas que se usaban antes, con cosas como: “Fácil, media, ojo y 90”, cosas así, me acostumbré de inmediato y no me equivoqué ni una sola vez en todo el rally.

Siempre recuerdo como esos “bastardos” del equipo me hacía bromas constantemente y siempre me pillaban desprevenido. El último día del rally George [Donaldson, team manager de Toyota] nos recogió y nos llevó al Parque Cerrado en Córdoba (un viaje de unos 40km), y la aguja del estanque de la van marcaba vacío. Le dije a George “¿Porque no vamos primero y llenamos el estanque?”

Me dice George: “Nah, no hay problema, llegaremos bien.”

El estanque estaba vacío, la aguja marcaba vacío, me fui todo el viaje sintiendo pánico. Cuando llegamos a Parque Cerrado le digo a George “Tuvimos mucha suerte”

Se ríe y me dice “El marcador está malo desde que recogí la van, llené el estanque anoche”. ¡Bastardo!, más encima todos sabían y estaban metidos en la broma, Didier (Auriol), todos…

Juha mira y sonríe: “Boyo, ¡te dije que todo estaría bien!”

Como sea, terminamos el día y ganamos el rally. El final fue en el estadio de fútbol de Córdoba, el lugar estaba abarrotado y me dieron el trofeo más grande que había visto en mi vida.

Hicimos una fiesta esa noche en Carlos Paz y ahí fue cuando averigüé que los Finlandeses realmente son buenos para beber, no había limite a cuánto se podía consumir, a Juha le estaba prohibido beber durante el rally, pero después “algo bebió”.

Al otro día volamos a Buenos Aires, donde nos quedaríamos por una noche para volar por sobre la Antártica al otro día, en dirección a Nueva Zelanda. Nos quedamos en un muy buen hotel en el centro de Buenos Aires, éramos yo, Juha y su hermano Timo, que nos ayudaba con el tema del Gravel Car. Como sea, hicimos el check in y salimos a comer en ese genial restaurant que había. Era fantástico. Juha me dice que pida un “Baby Beef”, que de “Baby” no tenía nada, parecía la pierna entera de una vaca, ¡era enorme! Él y su hermano se terminaron una botella de tinto, luego otra, luego una más y al final sacaron una botella de Fernet-Branca, bueno, no era algo a lo que yo estuviera acostumbrado, yo no bebía mucho en realidad.

Al final nos volvimos al hotel y le dije a Juha que teníamos que salir a las 10 de la mañana siguiente. “Ni un problema Boyo,” me dice. “Hyvää yötä (buenas noches).”

La mañana siguiente, estaba haciendo mi check out y aparece Juha. Se veía en buen estado.

“Buenos días Juha.”

“Hyvää huomenta (buenos días).”

Juha se dirige al recepcionista y le dice “Quiero hacer mi check out por favor, mi apellido es Kankkunen.”

“No hay problema señor. ¿Bebió algo de minibar?”

“Si.”

“OK, señor. ¿Que consumió?”

Hubo una pausa.

“Te dejé la ampolleta”

Hubo una pausa aún más larga.

“¿Perdón?”

“Sólo te dejé la ampolleta del minibar.”

“¿Se lo bebió todo?”

“Todo.”

Timo y Juha habían vaciado sus minibares y celebrado como corresponde. Pocas horas después partíamos rumbo a Auckland.

Traducido de un artículo original de Dirtfish.com

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